Sé que hoy los nervios te traicionan, puesto que mañana te toca una operación importante en la que te juegas bastante, y yo me lo jugaré contigo, pero estoy segura de que todo irá sobre ruedas.
Estaré ahí, a tu ladito para intentar tranquilizarte, darte un abrazo fuerte y agarrarte con fuerzas la mano antes de que atravieses las puertas de quirófano. Contaré cada minuto mientras te están operando, y siguiendo tus pasos, lloraré de alegría al escuchar las buenas noticias del médico.
Pero sobre todo, te seguiré apoyando, porque aunque antes no lo supe ver, me llevas demostrando desde hace mucho tiempo lo mucho que me quieres.
Hoy quiero decirte que ya me he dado cuenta de aquella frase que me dijistes un día... " Los amigos se van, pero la familia siempre estará en las buenas y en las malas", y por ello quiero darte las gracias. Porque me demostraste que podía contar contigo, porque estuvistes conmigo en el momento que más miedo he pasado, por esos dulcecitos utreranos de chocolate que me llevabas cuando no quería comer nada más. Porque estuvistes ahí para arroparme, para darme un beso, para mirarme mientras dormía, para compartir conmigo mi recuperación, y para demostrarme que formo parte de tí.
Gracias por ese achuchón que me distes al salir de quirófano y por no separarte de mi lado.
Ahora déjame demostrar un poquito a mí.
Te quiero! Estoy segura de que dentro de poco te habrás recuperado y podremos visitar ese sitio que tanto me gustaba visitar contigo cuando era pequeña. Que descanses!! Hasta mañana
No hay comentarios:
Publicar un comentario