Por fin veo como la peor época de mi vida va quedando atrás.
Han sido más de cuatro años de agonía y sacrificio, años encerrada en casa casi sin poder hacer nada, años en los que las muletas se convirtieron en mis peores enemigas. Pero todo eso ya quedó atrás, hoy la vida me enseña una vez más que hay que luchar por seguir adelante y que no hay nada que no tenga solución.
Con ayuda de un buen equipo médico, un poco de paciencia y los mensajes de ánimos de todos vosotros conseguí salir adelante y deshacerme poco a poco de aquel arma secreta que me acompañaba a todos sitios, “las dichosas muletas”.
Gracias por vuestro apoyo.