El otro día, en clase de Psicología social, realizamos una actividad que me llamó bastante la atención. Se trataba de identificar a un compañero con una ciudad, un animal, un adjetivo, etc.
Fortaleza, Sensibilidad, el color rojo simbolizando alegría, la z por mi acento, y el azul de profundidad fueron los rasgos con los que me definieron, y a pesar de que casi nadie estaba de acuerdo con los rasgos que los demás le habían atribuido, yo estaba totalmente de acuerdo con mi definición.
Tras preguntar a mi profesora a qué se debia lo sucedido, me respondió que seguro que era una persona transparente, que me mostraba tal y como era.Y tenía razón.
Realmente pienso que en el camino de la vida no nos podemos llevar bien con todo el mundo, así que me dedico a mostrarme tal y como soy, y a rodearme de gente que verdaderamente me quiera tal y cómo soy, gente que me quiera cuando duermo, cuando me levanto, cuando me enfado, cuando saque una sonrisa, cuando esté triste, cuando sueño, cuando lloro... GENTE VERDADERA.
Y hasta ahora, así lo hago. Me rodeo de gente que verdaderamente merece la pena, avanzo en mi camino de la mano de gente maravillosa que aguanta mis cabezonerías, mis actos irresponsables en algunas ocasiones, mis tonterías, y mis payasadas.
Gracias por aceptarme tal y como soy.